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Mirar y las seis maneras de ver

¿conoces el proceso del pensamiento visual? ¿sabes que una de las partes más importantes es saber mirar bien y comprender cómo vemos? ¿conoces las 6 maneras de ver que tiene nuestro cerebro?

Dentro del proceso del pensamiento visual,  la fase de mostrar y dibujar tus ideas que en principio puede parecerte lo más importante y a la vez lo que te suponga mayor condicionante y freno, es en realidad lo menos importante, ya que será el resultado de un buen o mal trabajo en las fases previas.

Por tanto, antes de MOSTRAR, e incluso la importante tarea de IMAGINAR, están los procesos de MIRAR y VER, los cuales condicionan realmente el resultado favorable o no del proceso completo del pensamiento visual.

Es normal que a priori no entiendas que puedan existir diferencias entre mirar y ver, y que lejos de posibles juegos de palabras esto no suponga más que precisamente eso, mirar y ver tu alrededor o documentación.

En el siguiente video te explico rápidamente estos conceptos en base a las ideas mostradas en el libro: DAN ROAM: “TU MUNDO EN UNA SERVILLETA” = The Back of the Napkin, y que te recomiendo comprar en caso de que quieras profundizar más.

Con algunos ejemplos te muestro el proceso del pensamiento visual con sus 4 etapas, para pasar a desglosar tanto la primera etapa correspondiente a MIRAR, como sobre todo la posterior etapa citando las seis maneras de VER.

El proceso del pensamiento visual es realmente una rutina que realizas de manera constante a lo largo del día. La mejor manera de explicártelo es fijándonos en una actividad común como por ejemplo cruzar la calle, e identificando en ella las 4 etapas del pensamiento visual:

  1. MIRAR (recopilar y seleccionar): Evidentemente antes de cruzar hay que mirar nuestro entorno.
  2. VER (seleccionar y agrupar): Nos fijamos en algún posible peligro concreto como un coche acercándose, y nos detenemos para pasar al siguiente paso antes de hacer nada.
  3. IMAGINAR (ver lo que no está presente): Tratamos de imaginar en función de la velocidad, distancia, nuestro estado físico, nuestra prisa y nuestras experiencias pasadas, si será oportuno pasar antes de que llegue o mejor esperar.
  4. MOSTRAR (dar claridad a todo): Ejecutamos finalmente nuestra decisión bien cruzando decididamente o esperando que el vehículo pare o pase para no correr peligro.

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¡Ok, me apunto!


Como somos muy hábiles en este proceso, no lo analizamos demasiado porque en muchas circunstancias como esta, realmente lo ejecutamos de modo automático; al menos de adultos.

Los niños tienen la tendencia a mostrar sin haber pasado por los pasos anteriores, y esto sería un peligro en este caso.

Cruzar la calle sería un ejemplo de la vida cotidiana, pero lo podemos aplicar a cualquier otro suceso o circunstancia. Por ejemplo, la preparación de una documentación o informe, en la que saltarse los citados pasos también sería un claro error:

  1. Miramos todos los materiales de que disponemos
  2. Nos fijamos y vemos aquellos más pertinentes para la ocasión
  3. Pasamos entonces a imaginar el mejor modo de presentarlos
  4. Para finalmente mostrar el informe a nuestra audiencia

Una vez visto el esquema general del proceso del pensamiento visual te voy a detallar un poco más los dos primeros apartados correspondientes a MIRAR y VER.

Dentro de la aparente simple tarea de MIRAR podemos destacar cuatro reglas para mirar mejor:

  1. Recopilar todo lo que sea posible
  2. Desplegarlo en un lugar donde sea posible mirarlo todo de una vez
  3. Establecer unas coordenadas para ordenar la información
  4. Practicar la clasificación visual inmediata: respuestas precognitivas

El siguiente paso VER es incluso más complejo, y atiende realmente a cómo procesa nuestra mente todo. Para presentarte las 6 maneras de ver imagina que estás inmerso en una escena común cualquiera que se te ocurra estando en la calle:

  1. ¿QUIÉN?: Por una parte procesas los elementos que ves a tu alrededor: objetos, personas, animales, árboles, bancos,.. Puedes verlos con mayor o menor detalle pero todos son distintos visualmente, puedes ponerle nombre y no tienes problema para diferenciar por ejemplo un balón de un pájaro.
  2. ¿CUÁNTO?: Al mismo tiempo otra parte de tu mente se encarga de procesar las cantidades de cada cosa, con diferente nivel de detalle, bien de modo numérico o a grandes rasgos mucho-poco. Por ejemplo muchos árboles, perros con cuatro patas, dos adultos y un niño,… Esto es instantáneo y no supone problema de mezclar las cosas con los cuantos de cada cosa.
  3. ¿DÓNDE?: También al mismo tiempo otra parte del cerebro analiza la situación de todos estos objetos y las cantidades, ubicándolos en el espacio de modo instantáneo. Fácilmente creamos un mapa visual de nuestro alrededor.

Esta es realmente la forma en que están organizados nuestros circuitos neurológicos. Estas 3 primeras formas son instantáneas, y las 3 restantes son fruto de las ya citadas, y requieren el paso del tiempo:

  1. ¿CUÁNDO?: Podemos centrarnos en la escena que estamos visualizando y ver con nuestros ojos el transcurso del tiempo. Los objetos y personas se pueden mover y por ejemplo alejar, pero esto no nos hace dudar de que siguen siendo los mismos que antes. Para ver el cuando necesitamos dos instantes diferentes; aunque sólo sea para confirmar que no se mueve.
  2. ¿CÓMO?: Consecuencia de todo lo anterior podemos ver sucesos relacionados. Podemos ver acciones de causa-efecto, como por ejemplo que un niño golpee un balón, y que finalmente ocurra lo que esperamos en base a nuestra experiencia, y es que el balón se aleje en la dirección oportuna. A priori el mundo se comporta de manera predecible y no vemos nada raro. En definitiva, ver cómo ocurren las cosas se basa en las primeras cuatro preguntas, por lo que es más difícil de ver ya que no es instantáneo.
  3. ¿POR QUÉ?: Realmente es asombroso todo lo que realmente vemos sin casi ser conscientes. Tras ver los objetos, medir sus atributos y cantidades, determinar su posición y tamaño, hacer el seguimiento de los innumerables cambios en el tiempo y detectar interacciones entre ellos, llegamos a comprender mejor nuestro mundo, y con ello empezamos a ver el por qué de las cosas. Fruto de esta experiencia nuestro sistema de visión nos ayuda a adivinar los resultados y casi siempre de modo acertado.

Una vez comprendas y asimiles cómo funciona nuestra mente, el proceso del pensamiento visual, y concretamente las 6 maneras de ver, tendrás una gran ayuda si sabes aplicarlo en tu trabajo. Aplícalo para presentar ideas, resolver problemas o sencillamente aumentar tu conocimiento o el de tus clientes.

Mirar mejor y potenciar tu modo de ver te abre un mundo de posibilidades en la resolución de problemas y la asimilación y transmisión de conocimiento. Si eres un profesional del conocimiento te será de gran ayuda.

No dudes en saber un poco más cada día, sobre todo viendo como nos adentramos en la era del conocimiento. Dominar y entender aspectos como los presentados, pronto marcará la diferencia entre los profesionales de cualquier disciplina.


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